Entrevista a Emma Gràcia Salas

Emma es la cuarta generación de la familia Salas desde que Ferran Salas, su bisabuelo, abriera Salas Llibreteria en la Rambla. Para leer la historia completa de la mítica librería barcelonesa puedes visitar el artículo que publicamos hace unos días, en el que la misma Lídia Salas nos lo cuenta. Emma, como buena hija, nieta y bisnieta de libreros, nació y se crió entre libros, convirtiéndose en una apasionada de la literatura y, actualmente, en una gran librera profesional. Su madre, Lídia, dice que no hay nada que Emma no sepa sobre libros, no hay obra que ella desconozca. Hemos querido charlar un rato con este “pozo de sabiduría literaria” en una entrevista hecha con mucho cariño y compartida con todos vosotros para que conozcáis un poquito más, si cabe, Salas Llibreteria.

¿Nos podrías contar un poco cual es tu trayectoria como librera?

Adoraba la coletilla del verano en la que a la escuela le faltaban unas semanas para empezar y mi padre me llevaba, con diez años, a ayudarle en el negocio familiar.

Tras la enorme puerta de madera, el portal escondía la maravilla de la librería, con sus persianas y estanterías de quita y pon; montábamos y desmontábamos todos los días, apilando las puertas para apilar, encima de ellas, los volúmenes de libros en inglés con sus páginas tintadas por el borde en colores chillones al fondo. En la entrada estaban las novelas de bolsillo, tipo  Marcial Lafuente Estefanía, que se cambiaban a diario por una moneda, compartían puerta con las postales y en el medio, los cómics. Subíamos las persianas de los armarios empotrados, nos calzábamos el guardapolvo y, a pecho descubierto, la librería se abría a las Ramblas, con todas esas historias listas para ser descubiertas  por los paseantes, los que venían cada semana, y algunos, bastantes, que venían a diario a renovar sus lecturas, que se marcaban con un  sello de goma que estampaba tras la página de cortesía.

Soñaba despierta en encerrarme en ella un año, el tiempo suficiente para leerme todo lo que había en las estanterías…

EmmaPirataLo más sorprendente, 15 años y muchísimas lecturas después, es que he aprendido tanto de los libros como de las personas que, día tras día, han visitado la librería y han compartido esta pasión que, sin reciprocidad, es incompatible en este oficio.

Seguro que has vivido mucho entre libros, ¿hay alguna anécdota, situación o experiencia curiosa que te haya quedado grabada?

Recuerdo que al poco de empezar esta aventura, fui a saludar al dueño de la librería Documenta, al que le comenté, con  orgullo e ilusión, que yo también era librera… me miró con ojos risueños y me preguntó: “¿Cuánto llevas de librera?” “-Un par de años”, le contesté a lo que me respondió… “-chica, cuando lleves cinco o seis, entonces empezarás a ser librera…”

¡Cuanta razón!

¿Cuáles son tus libros favoritos?

Cualquiera que conmueva, el libro, en sí mismo, no deja de ser papel impreso, pero leído te lleva a cualquier parte, te hace sentir, te instruye, te acerca al mundo.

¿Sueles terminar de leer todos los libros que empiezas aunque no te gusten? Si has dejado alguno por leer, ¿nos podrías confesar cual ha sido?

No, me niego a terminar un libro que no me guste, no puedo vivir eternamente, por lo tanto, será imposible leerlos todos, así que, tal como apunta Pennac, tengo derecho, como lectora, a no terminarlo.

Normalmente me sucede con  los best-sellers, que muchas veces me recuerdan a las películas que dan por la tele el sábado al mediodía… aunque no nos guste confesar públicamente que a veces la prensa sobredimensiona historias entretenidas disfrazándolas de hallazgo literario, algo así como el cuento del vestido nuevo del emperador.

¿Qué libros nos recomendarías?

“La calle de los ladrones”, de Mathias Enard, por su incómoda verdad, “La ridícula idea de no volver a verte” de Rosa Montero, por su sinceridad y “Muerte por funky o el Eutanasio” de Jordi Casals i Merchán, con el que me he reído un montón.

¿Crees que se lee más ahora que antes?

Estoy convencida de que sí, pero en otros formatos.

¿Que opinas del boom de los libros electrónicos?

Tengo el corazón dividido, un aparatito con el que puedes tener una biblioteca entera y que quepa en un bolsillo, me parece fascinante, y muy práctico para indecisos o viajantes… por otro lado, la sensación de reencuentro que siento cuando reconozco en la estantería un libro con el que he disfrutado y que me obliga a tocarlo, a abrirlo, a olerlo.. para  eso, a la tecnología todavía está un poco verde.

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