Fidel Oltra, musica y literatura

Fidel Oltra es un apasionado de la música y, ya desde muy pequeño, escribe sobre ella. En su blog personal “Música para leer” invita a sus lectores no sólo a escuchar la música que recomienda, sino a leer lo que tiene que decir al respecto. Hablamos con él sobre la relación entre música y literatura…

¿Cuál es tu trayectoria profesional y tu relación con la música?

Mi nombre es Fidel Oltra, tengo 47 años y soy informático. Durante un tiempo tuve una empresa de programación, pero no iba muy bien y al final conseguí una especie de traspaso a otra empresa que, a cambio, me ofreció trabajo. Estuve allí unos años hasta que aprobé unas oposiciones a profesor de informática. Estoy en la docencia desde el año 2001.

Desde pequeño me ha gustado la música. Me acuerdo cuando tenía 12 años y escuchaba las canciones de la radio en mi pequeño transistor, intentando grabarla con un micrófono en un reproductor de casete que tenía mi padre. Los domingos me enfadaba porque sintonizaba la radio y sólo había fútbol. Era un poco raro para ser un crío. A los 14 años me compraron mi propio radiocasete y aquello fue un lujo para mí, ya que podía escuchar la FM. ¡Y en estéreo! Se me abrió un mundo de posibilidades, a pesar de que en mi pueblo sólo sintonizaba Los 40 Principales. Ya entonces, además de cintas, llenaba libretas con apuntes sobre las canciones que escuchaba, las veces que sonaban en la radio, los nombres de los grupos, las letras, etc. Hacía mis propias listas de éxitos.

En 1998 abrí mi primera página web sobre música. Allí volqué todas mis manías, mis filias y mis fobias. Tenía secciones con listas anuales de todo tipo, anécdotas, curiosidades, cronologías… Hoy ya no existe, aunque tengo guardada toda la información. En el año 2005 empecé a colaborar con la web Muzikalia (www.muzikalia.com) haciendo crónicas de conciertos, entrevistas, crítica de discos y libros musicales, y también escribiendo algún que otro artículo.

Como Muzikalia se centra sobre todo en la actualidad, en 2007 decidí abrir un blog personal donde poder hablar de la música que escuchaba en mi juventud, de artistas que ya no están de moda, de discos poco conocidos y canciones olvidadas. De alguna forma en el blog descargo mis opiniones más subjetivas y mis reivindicaciones personales, mientras que en Muzikalia mantengo un tono más objetivo y, dentro de mis limitaciones, profesional.

¿Por qué decidiste llamar a tu blog personal “Música para leer”? ¿De qué hablas en él?

el blog “Música para leer”

En 2007 las redes sociales no eran ni una sombra de lo que son hoy en día, así que generalmente la comunicación entre aficionados a la música se realizaba a través de foros especializados. Ya entonces me di cuenta de que la tendencia en los comentarios era hacia la brevedad, hacia las opiniones directas y poco o nada razonadas. Se despachaban discos, biografías o estilos enteros simplemente con “es una basura” o “es un genio”. Yo disfrutaba mucho más cuando leía largas parrafadas intentando explicar el por qué de una opinión con razones, aunque fueran totalmente personales e intransferibles. Decidí que en mi blog iba a escribir de ese modo, dando a conocer la música que me emociona pero no sólo colgando vídeos o enlaces, sino explicando las historias detrás de las canciones, los discos y los artistas que han marcado algún momento de mi vida. Eso es básicamente lo que hago en mi blog: compartir con todo el mundo la música que me gusta, explicando  de dónde viene y qué sentimientos provoca en mí. Lo llamé “Música Para Leer” porque mi intención era que, para tener una experiencia completa, los lectores escucharan la música pero al mismo tiempo leyeran también lo que yo tenía que decir de ella.

¿Nos podrías recomendar algún artista, disco o tema que sea especialmente adecuado para acompañar un momento de lectura?

Si estoy con una lectura musical me gusta acompañarla de los discos, artistas y canciones de los que habla, para poder apreciar mejor los comentarios y opiniones del autor. Cuando leo un libro sin relación con la música me gusta escuchar algo relajante y no invasivo, que no me obligue a retirar mi atención de la lectura. En ese sentido recomendaría discos de música principalmente instrumental (“Tubular bells” de Mike Oldfield, “Oxygen” de Jean Michel Jarre, los discos ambientales de Brian Eno, ciertos álbumes de Vangelis), música clásica o determinadas bandas sonoras (“Blade Runner” es mi preferida). Los discos de Frank Sinatra también funcionan bien para acompañar una buena lectura, sobre todo de novela negra.

¿Qué libros encontramos entre tus favoritos?

Dejando aparte la literatura musical y centrándome en la ficción, en mi lista (sin orden, sería muy complicado establecer uno) estarían “El lobo estepario” (Hermann Hesse), “Hamlet” (Shakespeare), “Cuentos Completos” (Poe), “Yo Robot” (Asimov), “Cien Años de Soledad” (García Márquez), “Un mundo feliz” (Aldous Huxley), “El Retrato de Dorian Gray” (Oscar Wilde), “Dracula” (Bram Stoker), “El Nombre de la Rosa” (Umberto Eco), cualquier aventura de Sherlock Holmes, las Leyendas de Bécquer y la mayoría de obras de Julio Verne, sobre todo “Miguel Strogoff”. Ah, y un capricho personal: “Aloma” de Mercè Rodoreda.

¿Es muy estrecha la relación entre la música y la literatura?

En mi opinión, la literatura y la música están íntimamente relacionadas. Son muchos los libros que han inspirado discos o canciones (desde “1984” de George Orwell hasta los poemas de Lorca o Miguel Hernández, pasando por la mismísima Biblia), mientras que hay también una gran cantidad de canciones cuyas letras podrían considerarse como poesía (Leonard Cohen, Aute, Serrat) o novelas en miniatura (Springsteen, Bowie). Bob Dylan incluso ha sonado varias veces para el Premio Nobel de Literatura, no puede haber una relación a más alto nivel. Además, tanto una como otra son artes, y por tanto comparten la idea de trascender, de comunicar, de expresar, o simplemente de provocar en el receptor una reacción estética, un sentimiento, una experiencia.

A veces discutimos si la música popular (rock, pop, folk, jazz, blues, country…) puede considerarse arte, pero entonces también podríamos poner en duda si lo son los llamados “best sellers”. En cualquier caso la función comunicativa de la música popular es indudable, en incluso me atrevería a decir que en algunos casos (el blues, el reggae, el soul reivindicativo, el punk, la canción protesta) más todavía que en muchas piezas de la llamada “música culta” o de la literatura más de usar y tirar. La lectura de un libro que recopile letras de autores, como los que he citado anteriormente y algunos otros, puede causar tanto placer estético al lector como la mejor poesía.

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